Conocí de cerca el descuido, y el lado oscuro cegada en tus ojos, mi silencio siempre lleno de ruido.
Y ahora andar con pies de plomo no está de más, y tú no descartes otra cita, que a veces me invade la curiosidad.
Mírame y verás que sigo siendo el impulso, la onda del estallido, que nunca entendí eso de callar.
Fui deprisa porque me gusta lo efímero, y vuelvo aún más rápido, pero esta vez con ningún plan.
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