viernes, 14 de marzo de 2014

Puse en una balanza lo que gané y perdí y las conclusiones fueron difusas. Cierto es que mi abrigo está lleno de remiendos, pero no tengo frío. Igual de cierto es que en ocasiones cuando me encuentro estoy perdida. Aún así ahora cuido más de lo mío, mira qué ironía.
Conocí de cerca el descuido, y el lado oscuro cegada en tus ojos, mi silencio siempre lleno de ruido.
Y ahora andar con pies de plomo no está de más, y tú no descartes otra cita, que a veces me invade la curiosidad.
Mírame y verás que sigo siendo el impulso, la onda del estallido, que nunca entendí eso de callar.
Fui deprisa porque me gusta lo efímero, y vuelvo aún más rápido, pero esta vez con ningún plan.

 

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