No me hagas caso, quiero que sigas siendo mi inquietud. Procura convertirte en mi incertidumbre, que las certezas aburren y a mí me incita demasiado el trasnochar.
Asegúrate de que nunca sepa por dónde vas a salir, y de que tus besos me pillen por sorpresa. Y cuando me los des, no tardes en irte y déjame ahí pensando en lo imprevisible que eres.
Sé como una chispa a mi alrededor, que yo estaré encendida y esperando que vengas a explotar conmigo.
Pero sobre todo, no caigas y vengas a hablarme de querer, que yo de eso sé muy poco.
Entonces, y sólo entonces, yo perderé la cabeza por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario