También
a veces se queda callada durante mucho rato como si no tuviera nada que
decir, y estoy segura de que nunca podría saber con certeza qué pasa
por su mente.
Pero cuando ríe es otra cosa. Puedo percibir cómo se desprende de
la tristeza que, por alguna razón que nunca conoceré, tiene bien
adentro.
Y presenciar el espectáculo de su sonrisa vence siempre a un
mal día.

Cada vez que te leo, se me pone un nudo en la garganta y la piel de gallina. Nunca dejes de escribir.
ResponderEliminar