Esta noche yo me trago tus mentiras y tú dejas de maltratar mis miedos. Por un momento imagina que es sincero. Fuera esos trapos, acércate otro centímetro y te muerdo.
Y con qué velocidad desabrochas mis botones,y con qué ganas te araño.
Y llegamos. Y todavía sigues quemándome con abrazos inventados, pero yo hace rato que atravesé la línea de meta. No olvides que tú y yo sólo simulamos. Que no tienes ni idea, y que yo entiendo poco de mis intenciones delirantes.
Solo somos animales probando, y tu cuerpo una pieza más que no encajará en mi puzzle. Recuerda que yo soy un suspiro que no te llenará más que la mierda que bebiste antes de acudir a consumirte en mis brazos.
domingo, 12 de enero de 2014
Truth
Las primaveras seguirán su curso, y todo plan de futuro seguirá un tanto borroso, pero lo importante lo seguirá siendo. De momento con eso vale.
Y dentro de medio siglo, nuestro camino se justificará observando lo que hemos acumulado. Y no me refiero al ideal común de tener un abundante testamento que escribir. Hablo de otro tipo de herencia, y es que ojalá fuese tan fácil materializar el cúmulo de sentimientos de toda una vida.
Dicen que los recuerdos son un espejo distorsionado de las sensaciones pasadas, y que no conoces nada que no hayas vivido en tu piel.
Yo no sé si al final habremos logrado conocer algo de verdad, pero sí tengo una versión que dar. Y cómo explicar la sensación de los reencuentros, de tantas despedidas, de aquel beso de película tan lejano como único, cómo explicar la inquietud de decidir a lo largo del camino, esos abrazos que reconfortan, la mano que te levantó de infinitos tropiezos.
Para eso toda palabra se queda corta, y difícilmente alguien ajeno a nosotros mismos lo entenderá. Así que, triste pero cierto, eso se irá con nosotros.
Y al final abrazaremos los recuerdos como de bebés a nuestras madres, pero con la exclusiva compañía de nuestra sonrisa y algún posible llanto.
Y recuerda que si intentas explicárselo a los que vengan será en vano porque sólo comprendemos cuando somos agitados por la vida, y cuanto más agitados hayamos sido, mayores riquezas habremos acumulado.
Y dentro de medio siglo, nuestro camino se justificará observando lo que hemos acumulado. Y no me refiero al ideal común de tener un abundante testamento que escribir. Hablo de otro tipo de herencia, y es que ojalá fuese tan fácil materializar el cúmulo de sentimientos de toda una vida.
Dicen que los recuerdos son un espejo distorsionado de las sensaciones pasadas, y que no conoces nada que no hayas vivido en tu piel.
Yo no sé si al final habremos logrado conocer algo de verdad, pero sí tengo una versión que dar. Y cómo explicar la sensación de los reencuentros, de tantas despedidas, de aquel beso de película tan lejano como único, cómo explicar la inquietud de decidir a lo largo del camino, esos abrazos que reconfortan, la mano que te levantó de infinitos tropiezos.
Para eso toda palabra se queda corta, y difícilmente alguien ajeno a nosotros mismos lo entenderá. Así que, triste pero cierto, eso se irá con nosotros.
Y al final abrazaremos los recuerdos como de bebés a nuestras madres, pero con la exclusiva compañía de nuestra sonrisa y algún posible llanto.
Y recuerda que si intentas explicárselo a los que vengan será en vano porque sólo comprendemos cuando somos agitados por la vida, y cuanto más agitados hayamos sido, mayores riquezas habremos acumulado.
Our hell
Y qué si nos atraen más los excesos que los retrocesos. No ponemos excusas, lléname el vaso y dame un poco de eso.
Nos probamos tantas noches para descubrir hasta dónde aguanta el cuerpo que mejor no pensar en lo que tenemos dentro. Y es que cuando vivir es sinónimo de acelerar, ¿quién se preocupa?, no hay tiempo para eso. Tu carita y tus maneras no están mal, pero mucho mejor si te acercas con la botella y me pasas ese humo que hace volar.
La habitación nublada y dentro los colgados de siempre, tú tan cerquita y yo pensando, así sí. ¿Y quién dice que nos destruimos? Estamos más vivos que nunca, nuestras pupilas lo confirman.
Y si mañana siempre despertarmos parar no es una opción, y si esta vez no despertásemos, siempre nos queda el plan de bajar al infierno con el licor todavía en los labios.
viernes, 3 de enero de 2014
No me hagas caso, quiero que sigas siendo mi inquietud. Procura convertirte en mi incertidumbre, que las certezas aburren y a mí me incita demasiado el trasnochar.
Asegúrate de que nunca sepa por dónde vas a salir, y de que tus besos me pillen por sorpresa. Y cuando me los des, no tardes en irte y déjame ahí pensando en lo imprevisible que eres.
Sé como una chispa a mi alrededor, que yo estaré encendida y esperando que vengas a explotar conmigo.
Pero sobre todo, no caigas y vengas a hablarme de querer, que yo de eso sé muy poco.
Entonces, y sólo entonces, yo perderé la cabeza por ti.
Asegúrate de que nunca sepa por dónde vas a salir, y de que tus besos me pillen por sorpresa. Y cuando me los des, no tardes en irte y déjame ahí pensando en lo imprevisible que eres.
Sé como una chispa a mi alrededor, que yo estaré encendida y esperando que vengas a explotar conmigo.
Pero sobre todo, no caigas y vengas a hablarme de querer, que yo de eso sé muy poco.
Entonces, y sólo entonces, yo perderé la cabeza por ti.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
