Supimos parar sin encontrar freno. Incluso llegamos a mirarnos
sin vernos. Recogimos las ruinas de nuestro terremoto para construir un porvenir
en el que nuestras iniciales estuviesen a años luz.
Pero nuestra noche siempre hará tambalearse estos muros. Y es que nuestros
mundos separados son demasiado frágiles,
pero siempre nos faltará valentía para olvidar los imposibles y recordar la química que unía a nuestros alientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario