Rincones llenos de vacío, casualidades en las que espero no encontrarte,
risas vacías y abrazos aún más vacíos. Mientras tanto sólo observo y
prefiero ignorar qué hay en vuestras cabezas, hoy busco mi
paz, que lleva tiempo buscándome.
No espero que os giréis ni que dejéis de mirar vuestros ombligos,
millones de pasos al día en incontables calles seguirán dándose sin
observar el paisaje, y contra eso yo no tengo el remedio.
Y si os queréis consumir en vuestros
mundos plagados de apariencias y estrés que dan vueltas a ciegas
alrededor de nada, yo me quedo aquí sentada, me fumo el último piti y
me río de vuestra simpleza.

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