Cómo te has descuidado, cómo dependes de algo tan falso como
inexistente, de un ápice de engañosa felicidad. Te contaré algo. Salir
de ese pozo es algo parecido a dejar una droga, y ahórrate esas excusas
de que no la necesitas, de que tú controlas la situación. Estás jodido,
pero lo cierto es que hay una salida.
Esa luz que dicen se
encuentra al final. Al principio del olvido estás seguro de que no
existe, para ti es pura invención de la necesidad humana de aferrarse a
algo. Pero ese es solo el comienzo del final.
Y no te miento, que
todo llega y todo pasa, al menos cuando hablamos de sufrir. Tampoco diré
que es fácil pues no lo conseguirás ahí sentado.
Pero en algún
instante te incorporas, te das cuenta de que cierto dolor es
prescindible, quizás no sientas que vales más de lo normal, pero ya vale
de esperar esa puta luz.
Ya es hora de caminar a oscuras. Y
cuando empiezas a tantear el terreno con las manos, sin ningún tipo de
temor, cuando avanzas con lo puesto y pisas tus errores del pasado, te
hará gracia, pero solo entonces percibirás esa famosa luz, y te
preguntarás cómo pudiste estar tan ciego.
Te prometo que entonces
te sonreirá la claridad, y con la misma seguraridad te digo que en algún
momento volverás a perder el rumbo.
Para entonces ya sabrás desenvolverte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario