lunes, 16 de septiembre de 2013

Sheets


Te imagino volviendo y tienes los ojos tan vivos como la primera noche, sin embargo también me imagino a mí tan muerta como esa luna que me consume. Sobra decir que una parte de mí es tuya, basta gritar que nadie como tú si se trata de descolocarme, porque ahora ningún aliento me hace temblar. Me prometo que por un desliz del destino, en algún momento exististe aquí mismo, en estas sábanas que puedo acariciar o arañar, y ojalá vengan pronto a romperlas, que si no me veo otra vez vendiendo mi fortuna por tus juegos.
Y con todo ello he aprendido a convivir mientras tú ya has recogido los pedazos de esa foto en la que un día sonreíamos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Runaway

Cómo te has descuidado, cómo dependes de algo tan falso como inexistente, de un ápice de engañosa felicidad. Te contaré algo. Salir de ese pozo es algo parecido a dejar una droga, y ahórrate esas excusas de que no la necesitas, de que tú controlas la situación. Estás jodido, pero lo cierto es que hay una salida.
Esa luz que dicen se encuentra al final. Al principio del olvido estás seguro de que no existe, para ti es pura invención de la necesidad humana de aferrarse a algo. Pero ese es solo el comienzo del final.
Y no te miento, que todo llega y todo pasa, al menos cuando hablamos de sufrir. Tampoco diré que es fácil pues no lo conseguirás ahí sentado.
Pero en algún instante te incorporas, te das cuenta de que cierto dolor es prescindible, quizás no sientas que vales más de lo normal, pero ya vale de esperar esa puta luz.
Ya es hora de caminar a oscuras. Y cuando empiezas a tantear el terreno con las manos, sin ningún tipo de temor, cuando avanzas con lo puesto y pisas tus errores del pasado, te hará gracia, pero solo entonces percibirás esa famosa luz, y te preguntarás cómo pudiste estar tan ciego.
Te prometo que entonces te sonreirá la claridad, y con la misma seguraridad te digo que en algún momento volverás a perder el rumbo.
Para entonces ya sabrás desenvolverte.


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Acaba nuestra canción, pero el baile dura unos acordes más. Me das la vuelta para que tus manos acaben en mi cintura porque conoces bien mis debilidades.
Nuestros ojos nos despiden sin que nuestras palabras les acompañen, caminamos en direcciones opuestas y volvemos a nuestras vidas, que no están nada mal, pero que no son comparables a aquella en la que bailábamos juntos.