A diario observamos injusticias, prejuicios, comportamientos y conductas que restulta difícil entender cómo pueden seguir existiendo en pleno siglo veintiuno.
Sin entrar en terreno ni colores políticos, podemos preguntaros por qué siguen existiendo el racismo, la xenofobia, homofobia, el odio al diferente, o sin ir más lejos, la indiferencia al pasar al lado de un indigente.
El porqué nadie lo sabe, ya que no hay una razón lógica. Lo que sí podemos saber es por qué no debemos girar la cabeza cuando se nos presente uno de estos comportamientos cotidianos, y la razón es bien sencilla: porque este tipo de conductas que, aparentemente pueden parecernos inofensivas, desarrolladas en su extremo han dado lugar a las mayores barbaries imaginables, a la deshumanización de la persona.
Y sigo hablando de lo mismo, personas, seres humanos, vidas. Vidas que pueden parecerse más o menos, pero eso no significa que unas tengan mayor valor que otras.
Si compartes esta idea, personalmente me parece razón más que suficiente para intentar mejorar, en la medida de lo posible, marginando ideologías absurdas, odios infundados y comportamientos que van en contra de lo que somos, personas.

Estar en la playa y leerte me da la vida! No dejes de escribir, que no me canso de leerte aunque los repita una y otra vez; tu pavi.
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