Aquella primera noche me comí tus miedos y tú mis dudas, y antes de dormir ya no quería despertar, porque eso significaba que en algún momento teníamos que volver al mundo real, ese que nos rodea, ese en el que tenemos que aparentar.Y entonces te juré que estabas en buenas manos porque no quería desenredarme de esas sábanas. Como castigo tu olor me hizo enloquecer hasta las tantas de cada madrugada, quise darte seguridad aunque hiciste que me perdiese desde el primer momento. Ahora sé que las promesas están para incumplirlas y las locuras para recordarlas pero aún más para repetirlas. Y allá donde me pierdo imagino como sería que estuvieses tú para perderte conmigo, y entonces me fumo la distancia y le pregunto a la botella si tú te has enganchado tanto como yo.
